Tímidamente, sin apenas haber cruzado dos palabras entro en la habitación contigua y sus ojos instintivamente se fijaron en la cama. No había nadie y respiró profundamente. Se respiraba un ambiente muy frío.
De una manera automática se desnudó y procedió a meterse en la cama sin siquiera mirarse, sin tocarse un ojal.
- “ En el armario tienes un pijama” – Es lo mismo – fueron sus únicas palabras. Intentó hacerse la dormida mientras él a su lado leía un libro. Trató de imitar la respiración de una persona dormida para que él creyese que estaba agotada. Al mucho rato apagó la luz y a oscuras le preguntó - ¿A qué hora te levantas mañana?- pero no contestó ella seguía fingiendo que dormía, pero ahora con los ojos abiertos. Volvió la cabeza e intentó verle el rostro, pero estaba demasiado oscuro, solo pudo sentir su cuerpo cerca de ella debajo de las sabanas.
Podía oír su respiración y respiró con avidez el aroma limpio y masculino que él desprendía, una irresistible combinación de jabón, loción para el afeitado y carne varonil, percibir su aroma tan personal. La mano de ella intentó tocarle por debajo de la ropa, pero desistió de su intento, no quería que él supera que ella aún estaba despierta....
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